Después andar en tacones todo el día tus pies lo resienten y se hinchan. El agua con sal es una alternativa infalible para desinflamarlos. No encontrarás un remedio más fácil y barato, puesto que tienes este ingrediente en tu cocina. Así que al llegar a casa después de un largo día de mucho trajín consiéntelos con un poco de cuidado. A continuación te digo cómo el agua con sal ayuda a bajar la hinchazón de tus delicadas extremidades.

Cómo trabajan nuestros pies

Los 25 huesos de nuestros pies nos soportan, literalmente, las 24 horas del día. Además, 33 articulaciones, 19 músculos, y más de 100 tendones les permiten realizar los 6 movimientos fundamentales: flexión, extensión, aducción, abducción, pronación y supinación. También tienen la sorprendente cualidad de adaptarse a todos los terrenos que pisa.

Los tacones y tus pies

 

Los pies nos desplazan de un lado a otro sin descanso… Es un decir. Cuando caminas sobre un par de tacones, tus pies adoptan una posición antinatural. Prácticamente andas de puntitas. Esta postura desplaza el cuerpo hacia adelante y obliga a los dedos y al metatarso a soportar todo tu peso creando presión excesiva en la parte delantera. Esto provoca dolor en ocasiones y, a la larga, afecta el talón de Aquiles. Tal postura dificulta un poco la circulación y propicia la acumulación de agua. En consecuencia el pie se hincha.

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El agua con sal los beneficia

Por la noche, pon a calentar unos 4 o 5 litros de agua. Cuando la sientas tibia añade 2 1/2 cucharadas (25 g) de sal gorda o sal gruesa o sal de mar sal del Himalaya o sal común. Mueve para que se disuelva bien. Vierte el agua en una tina y sumerge tus pies en el agua con sal. Este baño relajante resulta más beneficioso si añades 1 cucharadita de bicarbonato. Deja tus pies sumergidos 20 minutos mientras te relajas.

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Mientras tengas los pies en el agua con sal muévelos en círculos con el fin de estimular la circulación. Para multiplicar el efecto benéfico añade al agua unas gotas de aceite esencial de menta o eucalipto, o si tienes hojas secas también.

Es beneficioso este baño de agua con sal porque esta contiene minerales (sodio, magnesio, potasio, bromuros) que son efectivos para aliviar calambres y dolores musculares y de huesos. Además, inducen al cuerpo a una total relajación.

Cuidados extra

Amamos los zapatos, pero estamos conscientes de que el uso descuidado puede lastimar los pies. Por eso, además de sumergir tus extremidades en agua con sal, te recordamos otras medidas que también contribuyen evitar o revertir la hinchazón.

  • Bebe suficiente agua. El agua impide la retención de líquidos, así que mantente bien hidratada.
  • Ingiere menos sal. El sodio retiene agua, así que al disminuir su ingesta disminuyes la inflamación. Sigue una dieta balanceada y evita el café y el alcohol.
  • Reduce el consumo de bebidas gaseosas. Contienen sodio que propicia la retención de líquidos.
  • Evita los pantalones demasiado ajustados. La presión de la ropa en las piernas obliga a los líquidos a desplazarse hacia abajo. Entonces se acumulan en los tobillos y el pie se inflama.
  • Masajea los pies antes de dormir. Por la noches, después de sumergirlos en agua con sal, dales masaje con un poco de aceite o crema refrescante. Desplaza tus manos por cada parte de tu pie frotando y presionando con suavidad para favorecer la circulación.
  • Eleva los pies. Recuéstate de modo que puedas apoyar las piernas en un mueble o pared de modo que formen un ángulo de 45 grados en relación al tronco. Así se favorece la circulación.
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Si pese a tus cuidados tus pies siguen hinchados, quizá haya otro motivo que solo un médico puede reconocer. Acude sin falta a consulta para que te diga cuál es la causa.