Imagen: Pinterest

Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a quedar embarazada o bien al nacimiento de los niños.
También se conoce como parturifobia. El término tocofobia proviene del griego “tokos” (nacimiento) y “phobos” (miedo). Esta fobia se clasifica en primaria y secundaria: la primaria es el miedo al parto que aparece antes del embarazo y que puede comenzar en la adolescencia; la secundaria se debe a una experiencia previa negativa con respecto a un nacimiento traumático, práctica obstétrica pobre o falta de atención médica, depresión posparto u otros eventos igualmente perturbadores. Ambas formas de tocofobia pueden ser tratadas con la asistencia de un profesional médico entrenado o bien de un psicólogo.
¿Cuáles son sus causas?

En la tocofobia primaria:

Puede iniciar en la adolescencia con los vídeos escolares que presentan escenas del parto, cuando sobre todo son observados por los chicos, pues parece que les hace sentir vulnerables.
Haber padecido abusos sexuales puede ser también un factor desencadenante de esta fobia. Está relacionada con la pérdida de control y es aconsejable ayuda profesional.
Historias de otras mujeres, sobre todo cuando proceden de la propia madre, crean un miedo profundo en sus hijas, con lo cual tienden de modo inconsciente a repetir el patrón materno.
Otras fobias, como la fobia a los hospitales, a los médicos, a la sangre y agujas, facilitan también la aparición de la tocofobia.
En la secundaria:

Haber tenido una anterior experiencia de parto aterradora, la más habitual, donde la mujer ha temido por su vida o la de su bebé.
¿Cuáles son sus consecuencias?

Loading...

Las mujeres que padecen tocofobia, si no desean ser madres, pueden seguir con sus vidas sin que este miedo les suponga un problema. Cuando la mujer sí desea ser madre, esta fobia puede causar importantes consecuencias en su vida, entre ellas:

Leer >>  En la inauguración de la nueva tienda de Louis Vuitton en Madrid

Renunciar a tener hijos, aun queriéndoles, pero la mujer se encuentra atrapada en una maraña de sentimientos contradictorios. Por un lado quiere ser madre, pero por otro, los sentimientos de temor y culpa la paralizan. Si no se trabajan a nivel terapéutico estos sentimientos, posiblemente todos los intentos de lograr un embarazo serán autosaboteados por no sentirse preparada.
Renunciar a ser madre biológica y buscar otras alternativas como la adopción.
III. Deterioro de la autoestima, debido a los sentimientos encontrados que hemos comentado en los puntos anteriores, y que pueden desembocar en una depresión.

Afectar a la relación de pareja:
Cuando las relaciones sexuales no se ven afectadas, la mujer suele obsesionarse con las medidas contraceptivas, incluso puede utilizar varias a la vez por seguridad.
Puede llegar incluso a evitar las relaciones sexuales por miedo al embarazo. Ello puede causar problemas serios en la pareja.
Generar un conflicto cuando la pareja desea tener un hijo y no pueden llevarlo a término por el temor.
Todo ello puede causar importantes problemas de relación de pareja, incluso provocar su ruptura.

Finalmente, según mi experiencia, cuando en la mujer parece que el deseo de ser madre es más fuerte que el temor, puede quedar embarazada, pero se suelen observar algunas de las siguientes situaciones:

Piden una cesárea programada, para no tener un parto vaginal.
En algunos casos incluso, piden la interrupción del embarazo.
Pueden tener problemas físicos y psicológicos durante el embarazo.
Más probabilidad de depresión post parto.
Pedir su esterilización después del parto, para no tener que pasar nuevamente por esta experiencia.