“Aquellos cuya autoestima depende de su relación amorosa [algo que los expertos llaman Relación Contingente de Autoestima] sienten la necesidad de mostrar a otros, a sus parejas y tal vez a ellos mismos que su relación está bien y que, por lo tanto, ellos también están bien”, explicaba la profesora Gwendolyn Seidman de Albright College.


La analista cultural Sherry Turkle habla de la necesidad de algunos de aderezar su imagen pública. “Nos estamos acostumbrando a una nueva forma de sentirnos solos en comunidad. Queremos estar con los demás, pero también conectados con todos los otros sitios en los que queremos estar. Costumizamos nuestra vida. Y lo hacemos porque lo realmente importante es controlar dónde focalizamos nuestra atención”, explica. Las personas felices, igual que las parejas felices, no necesitan demostrar nada a nadie, mientras que aquellas que no tienen esa seguridad, necesitan reafirmarlo en el plano 3.0.



LAS PERSONAS FELICES NO PHUBBEAN


Uno de los neologismos que nos enseñó 2015 fue phubbing. El verbo nació, más que por la acción en sí, por los efectos secundarios que causaba en las parejas. Lo cierto es que si una persona te satisface a nivel emocional es poco probable que en medio de una conversación te detengas a poner a prueba su perfil de Instagram.