Paulo Coelho lanza ‘La espía’, una novela en la que se mete en la piel de la ¿agente doble? más famosa de todos los tiempos y que hace un repaso por su vida en primera persona, una vida llena de luces y sombras que repasamos en 7 puntos fundamentales y sorprendentes.

Todo el mundo ha oído hablar alguna vez de Mata Hari, pero casi nadie parece conocer su verdadera historia. Detrás de la apostilla espía, que tantas veces se ha usado para referirse a ella, se esconde una arrolladora personalidad muy adelantada a su época y una historia llena de aristas a la que Paulo Coelho ha dado voz en su nueva novela. Tal vez el escritor brasileño haya querido rendir cuentas con una sociedad que la denostó y que, en cierto modo, la condujo a una muerte asegurada (ya que por la vida que decidió llevar parece que terminaría pasando de una forma u otra). O quizá, simplemente, ha querido compartir con sus lectores el hallazgo de un personaje femenino fuerte, independiente y extremadamente admirable. ¿Te apetece conocerla un poco más? Prepárate para quererla.

1. La Mata Hari antes de Mata Hari

Cuando te adentras en La espía, Paulo Coelho habla de lo asfixiante que era para ella Leeuwarden, la pequeña ciudad holandesa que la vio crecer. Margaretha Zelle, que así se llamaba ella entonces, veía los días pasar en aquel lugar donde no pasaba absolutamente nada. Un lugar que no lograba saciar su sed de aventuras y que por muy bonito que pueda parecer, podemos imaginar lo difícil que debía ser a finales del S.XIX salir de allí, y más aún para una mujer.



Leeuwarden, una pequeña ciudad con mucho encanto
© enfemenino

En un fin de semana descubriendo esta ciudad de la mano de Editorial Planeta, desde enfemenino pudimos descubrir en primera persona cómo serían aquellos días en la vida de Mata Hari, mucho antes de todo lo que estaba por venir…

2. La Mata Hari aventurera

Sus ganas de vivir aventuras llevaron a una jovencísima Margaretha ni más ni menos que a Java, en la exótica Indonesia, que por aquel entonces era una colonia holandesa y a la que eran destinados miles de militares. Harta de aquella Holanda conservadora y tras intercambiar correspondencia con uno de esos militares, unos 20 años mayor que ella, se casaron sin conocerse y se trasladó a la isla, algo bastante común en la época. Hasta siempre, Leeuwarden.

Pero la felicidad de Mata Hari tampoco parecía estar en aquel recóndito lugar. Allí tuvo primero una hija y más tarde un pequeño, el cual murió envenenado por una de las criadas (según se dijo como venganza por el mal trato que recibía). Con un marido que empezó a darse a la bebida y a maltratarla, parece que lo único que le quedaba por allí a Margaretha era su hija y una fascinación por la cultura javanesa que la terminaría haciendo mundialmente famosa.

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3. La Mata Hari bailarina

Convencida de que aquel no era su sitio, Margaretha emprendió el camino de vuelta, tras una dolorosa separación que culminó con la pérdida de la custodia de su hija. Pero ella no parecía saber qué era eso de mirar atrás, y siguió su camino hacia París. Es ahí donde nació Mata Hari, como se empezó a hacer llamar. Ella era consciente de que su futuro no iba a pasar por hacer labores del hogar ni dedicarse a la confección, y no es que lo menospreciara, es que simplemente sabía que eso no era para ella.

Perdida, pero quizá más viva que nunca, Mata Hari encontró en el baile su gran salvavidas. Comenzó a bailar en público al poco de aterrizar en la capital francesa, imitando los movimientos que aprendió en Java, o al menos lo intentó, ya que se dice que el baile distaba mucho de ser el propio de la isla. Pero en París, lo que ella hacía era diferente a lo que acostumbraban a ver. Y funcionó. Muy pronto todo el mundo empezó a hablar de ella, comenzó a protagonizar portadas de revistas y a codearse con la sociedad más influyente de la época. Y mientras las mujeres de entonces envidiaban su desparpajo y sus movimientos, los hombres deseaban a aquella joven tan exótica y extravagante.

4. La Mata Hari superviviente

Tampoco duró mucho aquella dicha. Sí, había logrado ser una mujer independiente, vivía en la gran capital bohemia y libre del momento y se estaba rodeando de artistas, militares o políticos, pero también surgieron infinidad de imitadoras rápidamente y su magia dejó de ser única. Eso, sumado a que los años iban pasando y había dejado de ser una novedad, empezaron a hacer mella en su modo de ganarse la vida.

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En su intento por trascender, Mata Hari decidió no darse por vencida. Nunca lo hizo. El baile en París dejó de ser su sustento, pero si algo sabía esta superviviente es que encontraría la forma de prevalecer en un mundo dominado por hombres. Viajó entonces a Berlín con la promesa de ser allí la nueva estrella del baile, sin darse cuenta de que estaba firmando su maltrecho final. Corría el año 1914 y el ambiente en Europa, con la Primera Guerra Mundial gestándose, no podía estar más caldeado.

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5. La Mata Hari espía

Aunque está ampliamente aceptado que Mata Hari fue una espía en Francia para la causa alemana, y de hecho murió condenada por ello, lo cierto es que no hay pruebas demasiado concluyentes de que lo fuera realmente. El ocaso de su carrera como bailarina y un romance con un piloto ruso mucho menor que ella le hizo viajar a diferentes ciudades de Europa, lo que levantó sospechas en una época totalmente crispada por la guerra.

Se dice que Mata Hari aceptó dinero a cambio de contar secretos de la alta sociedad francesa a los alemanes, y un mensaje firmado como H21, que se identificó fácilmente con la bailarina, fue su gran error. En él contaba cotilleos y secretos sexuales sobre políticos y generales franceses, y fue el general Walter Nicolai, responsable del departamento de inteligencia alemana quien, molesto por la ausencia de información relevante, expuso a Mata Hari ante los franceses.

6. La Mata Hari condenada

Cuando al principio de este artículo hablábamos de su muerte casi anunciada, nos referíamos a la vida tan atípica que decidió vivir. Mata Hari decidió correr el riesgo de ser ella misma en una época que no veía con buenos ojos la independencia de una mujer. Su seguridad en sí misma, su osadía y su personalidad desafiante suponían una amenaza a una sociedad machista y patriarcal, por lo que no es extraño pensar que podría tener sus días contados de una u otra manera. Precisamente, Paulo Coelho relata a la perfección en La Espía los innumerables giros que pudieron llevar a Mata Hari al final de su vida. Sin embargo, ese ocaso tan de película es tal vez al que hay que agradecer la enormidad de su leyenda.

De poco le sirvió reclamar a sus contactos o al embajador holandés en París su inocencia, argumentando que sus conexiones políticas y sus viajes eran consecuencia de su profesión como bailarina. Margaretha Zelle fue ejecutada el 15 de octubre de 1917. Murió intentando salvarse por todos los medios, siendo fusilada y no guillotinada para no hacer un espectáculo con su muerte. Al fin y al cabo, era todavía una mujer ampliamente conocida y ese hubiera sido indudablemente el show más macabro de su vida.

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7. La Mata Hari después de Mata Hari

Soy una mujer nacida en una época equivocada y nada podrá cambiarlo. No sé si en el futuro se me recordará, pero si así fuera, que nadie me vea como a una víctima, sino como a alguien que nunca dejó de luchar con valentía y pagó el precio que le tocó pagar”. Paulo Coelho pone estas palabras en boca de la propia Mata Hari en una de las primeras páginas de su novela. Ciertamente, al conocer su vida, parece recoger a la perfección la esencia de este personaje tan incómodo para aquel momento de la historia y tan carismático en esta parte de la nuestra. Ella fue una mujer valiente, aventurera, osada, ambiciosa. Una mujer que decidió que “no” no es una palabra que se le diga a nadie por el hecho de ser mujer. Y así, vivió una vida llena de aventuras que nadie hubiera cuestionado si hubiera sido un hombre.

Mata Hari se hizo a sí misma hasta el punto de (o gracias a) huir de sus orígenes y de su nombre de pila, pero afortunadamente, hay ocasiones en los que la memoria colectiva intenta enmendar los errores del pasado y hoy, si fuera consciente por un segundo de que es considerada una gran heroína de su época y un icono feminista o, por qué no, si supiera que el mismísimo Paulo Coelho iba a escribir sus memorias, seguro que repetiría milimétricamente cada paso en su camino. Sin dudar. Decidida como solo era ella.

La Espía, de Paulo Coelho (editorial Planeta), centrada en la historia de Mata Hari, a la venta a partir de este 4 de octubre.

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